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miércoles, 4 de junio de 2014

Otra boda campestre

Pero cada boda es única y especial. En esta ocasión sólo me ocupo de la invitación, que se ha hecho de forma digital.

A&I son deportistas, bailones, les encanta viajar y todo eso está reflejado en su invitación, que no deja de ser una forma de decir, explícita e implícitamente, que su vida juntos da un nuevo paso y que están deseosos de compartir ese momento con la gente a la que quieren. Una invitación es una puerta abierta y una tarjeta de presentación a la vez y eso me encanta. Cuáles son mis aficiones, mis colores favoritos, cómo será el enlace, algún detalle de la ocasión que aparece en la invitación y que en realidad es un secreto, una sorpresa a la vista de todos, un guiño

He aquí la primera invitación que hice, basándome en sus peticiones y preferencias.


Como ocurre con mucha frecuencia, hasta que no vemos una idea en papel, negro sobre blanco como suele decirse, no sabemos exactamente lo que queremos, así que sobre la base de este trabajo hubo cambios, que lograron mejorar esta propuesta. Y el encargo quedó así.


¡Me gusta más esta opción! ¿Qué os parece? Una invitación digital es una forma sencilla de llegar a todos y si se combina, como en este caso, con una página web donde confirmar la asistencia y conocer todos los detalles que nos harán falta (localización, dónde hospedarse, lista de bodas ;-)...) el resultado es excepcional.

Me he divertido haciendo este trabajo. Si estás pensando en casarte y quieres la tuya, pide presupuesto en venecialonis@gmail.com.


martes, 4 de marzo de 2014

Una boda al filo del otoño o boda-picnic

Hay un lugar en Ávila, casi al borde de Tornavacas, en la Comarca del Aravalle al que pertenezco más que a cualquier otro, no por nacimiento ni familia, sino por elección. Se llama Gil García y es un pueblo pequeñito de tamaño pero no de alma. En la Cruz de las Cañadas los miembros de la AACCM tenemos una casa y allí decidieron casarse A&A, un amigo muy querido y su novia, a finales de agosto.

Me encargaron la decoración de la boda y ha sido todo un reto hacer algo sencillo, ecológico y que no se viera empequeñecido por el entorno ni lo desdijera en absoluto; la avena dorada, los castaños resplandecientes y los robles empolvados son un paisaje más que ideal y que no necesita grandes adornos, sólo pequeños toques aquí y allá para resaltar sus virtudes.

Fueron dos meses de duro trabajo y en los últimos días conté con la ayuda de amigos que consiguieron que todo estuviera en su sitio y funcionara como es debido. Gracias a JP por ayudarme con la iluminación, a RMT por echarme una mano con las flores y a otros cuantos con colocarlo todo en el lugar preciso en las últimas cinco horas antes de la ceremonia -y de paso permitirme ducharme, peinarme, vestirme..., jeje-.

La cosa empezó con algunos diseños campestres y con una reunión con los novios, para saber qué cosas les gustaban y qué querían hacer. Es muy importante aportar tu creatividad, pero siempre respetando los deseos del cliente, pues se trata de encontrar cómo transmitir sus deseos e intenciones lo mejor posible.


Y siguió con un montón de cosas más... Costura, de arpillera, tul, gasa... Todo, de acuerdo a lo solicitado y acordado previamente.


Con algún detalle personal hecho con cariño.

















La costura no es, con todo, lo más trabajoso. Si te gustan las cajas de madera y se sale de tu presupuesto comprarlas -aunque en internet las hay verdaderamente preciosas-, la solución es DIY, ¡por supuesto! Cajas de fruta, lija, barniz de color, pintura, más lija, mascarilla y mucha paciencia son la receta. Económico y eficaz.







¿Qué os parecen? Las plantas aromáticas no sólo sirvieron de decoración, sino que fueron un regalo de los novios para los invitados. Las macetas estaban enrolladas en arpillera, como el altar, sujeto con cordel en troquel de estrella y con una etiqueta con el logo de la boda.




    

 





















El logo es de inspiración campestre; hay varios ejemplos circulando por la red de invitaciones con tarros de cristal, pero no me canso de ellas y ésta es mi aportación a la causa.



También hubo carteles que indicaban dónde tenía lugar cada momento: la ceremonia, el baile, dónde aparcar...



 











Un árbol de huellas (ya hablé de él la semana pasada). Esto era un regalo personal sorpresa, aunque lo mejor es que todo el que quiere puede participar.


Y también otras cosas, como tarros de cristal reciclados -a los novios les pareció buena idea usar material reciclado, que queda así de bonito si se prepara bien- y una jaula preciosa como porta velas.







También usamos tarros de cristal reciclados para los jarrones y flores secas naturales: avena, lunaria, cardo y otras preciosidades. De nuevo, las variedades fueron elegidas por los protagonistas entre un gran conjunto de opciones, con el naranja como toque de color.









































 


















Para los arreglos florales pequeños, un tubo de cartón reciclado es la mejor solución. Sencillo y eficaz.

No hay que olvidarse de la iluminación, que debe adaptarse al cambio de día a noche, de forma que sea igual de vistosa en ambos casos. Las luminarias de papel ignífugas -idea de una amiga de la novia- son perfectas para usarlas en el suelo con velas, pero también funcionan muy bien con luces led dentro, colgadas o sobre cualquier superficie; y si se decoran con mariposas de papel y cintas de encaje, el resultado es delicado, evocador y natural. 



 










                                                                                                   

Las fairy lights completan una velada preciosa, como de cuento.





                                                             










 Bueno, pues así las cosas, éste es el resultado completo.


  Una de las mesas, en el patio interior de la casa, con mantel crema, arpillera y cintas de tul, baúl, clochés de cristal y árbol de huellas ya preparado para que los invitados dejaran su marca personal.


Detalle de las letras de cartón ondulado, iniciales de los novios; son de SelfPackaging. Pensé adornarlas con washi tape, pero al final me pareció más armonioso dejarlas en formato craft.



      



















Detalle de una cloché grande de cristal, con arreglo de madera y botellas de color dentro, personalizadas con cinta de ganchillo color hueso y cordel de cáñamo fino, sobre el baúl barnizado en azul. A la derecha, una perspectiva más amplia, con dos clochés pequeñas a juego, mantel de arpillera y banderines "Él" y "Ella"; detrás de la mesa hay una malla-tapiz de luces led que le da un aire de ensueño al conjunto.


 La guirnalda de banderines con el logo de la boda ¡no podía faltar!



   



















Sillas de madera para los novios, con cintas de tul cosidas con hilos de colores y cintas de encaje de diferentes tipos anudadas al respaldo. El caminito al altar estaba sembrado de avena verde.


Vista de lado, esperando la entrada de los contrayentes. Al fondo, el coro.


Ya después de la ceremonia, el altar, vestido con arpillera y tul blanco, y cercado de plantas aromáticas. Sobre la mesa, velas, cloché pequeña y lolitos... sí, habéis oído bien, ¡es que la responsable de Pares&Loles es hija el novio!













Como veis, muchos detalles, maleta vintage incluida. El resto de la finca cercano a la casa fue el espacio  elegido para el catering y el baile.


  Faltaba que llegase el catering y, aunque no hay fotos de eso, fue espectacular, mezcla de Argentina y España, una gran combinación.

¿Habéis disfrutado con las fotos? Yo lo pasé genial organizando toda esta deco.  
¡Hasta la próxima boda VL!